Activo Inmobiliario Protegido: El Fin de las Filtraciones en Áreas Húmedas
Pero los materiales son solo una parte de la ecuación. La **ejecución técnica** es primordial. Esto implica:
1. **Preparación de la superficie:** Limpieza, nivelación y curado adecuado.
2. **Diseño de pendientes:** Asegurar que el agua fluya hacia los desagües y no se estanque, con mínimos de 1-2%.
3. **Detalles críticos:** Refuerzo en encuentros de pared/piso, pases de cañerías, marcos de aberturas y desagües. Aquí entran en juego las masillas elastoméricas de alta performance y las cintas de butilo.
4. **Sistemas de drenaje:** Uso de sifones adecuados, rejillas con buen caudal y sistemas de desagüe de piso que incorporen una capa de impermeabilización debajo del contrapiso, no solo sobre él (doble barrera).
5. **Tecnología de monitoreo:** En desarrollos de alta gama, ya se implementan sensores de humedad interconectados con sistemas domóticos que alertan ante cualquier anomalía, minimizando el daño potencial.
Estudios recientes de entidades como la Asociación Internacional de Ingenieros de Materiales (ASTM) o el Instituto Alemán para la Normalización (DIN) reiteran que la falla más común no radica en el material en sí, sino en la aplicación incorrecta o la omisión de detalles constructivos clave. No escatimar en la calidad de la mano de obra especializada y en la elección de productos certificados es, a la larga, el camino más económico. Prevenir una filtración de $5.000 USD puede costar $500 USD en la fase de construcción, mientras que repararla puede superar los $10.000 USD, incluyendo daños colaterales. Proteger el activo inmobiliario significa adoptar estas prácticas, asegurando no solo el confort y la salud, sino también la solidez financiera de su proyecto.
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