Armazón Resiliente: La Agenda Pendiente en Infraestructura de Emergencias
A largo plazo, la planificación debe contemplar escenarios de cambio climático, proyecciones demográficas y evoluciones en los patrones de uso del suelo, lo que implica una visión que abarque décadas, superando los ciclos políticos. Esto se traduce en la incorporación de códigos de construcción actualizados y robustos, la inversión en mantenimiento preventivo y la modernización de infraestructuras existentes para elevar sus estándares de resiliencia. A nivel regional, se impone la necesidad de esquemas de cooperación interjurisdiccional para la coordinación de esfuerzos, estandarización de criterios y optimización de recursos, reconociendo que los fenómenos de desastre no respetan límites administrativos.
Desde una perspectiva ética, la construcción de infraestructuras de emergencia y resiliencia no solo busca proteger a la población, sino también asegurar la continuidad de los servicios esenciales y la rápida recuperación económica y social. Esto implica una distribución equitativa de la protección, priorizando zonas y comunidades más vulnerables. La integración de tecnologías como los sistemas de información geográfica (SIG) para el mapeo de riesgos, la implementación de redes de sensores para alerta temprana y el desarrollo de plataformas de comunicación robustas son piezas clave en esta visión a futuro. La obra pública, en este sentido, deja de ser un mero objeto construido para transformarse en un componente vital de un ecosistema de seguridad y bienestar a escala nacional.
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