Bajo Tierra: La Nueva Frontera del Desarrollo Urbano
Las obras subterráneas se posicionan como una solución integral para los desafíos urbanos del siglo XXI.
En un mundo donde las ciudades se expanden a ritmos acelerados, el uso del espacio subterráneo se ha convertido en una estrategia clave para mitigar problemas de congestión, movilidad y sostenibilidad. Según un estudio de la Asociación Internacional de Construcción Subterránea (AICUS), se espera que para el año 2030, el 70% de la población mundial viva en áreas urbanas, lo que aumenta la presión sobre la infraestructura existente. Las obras subterráneas, que incluyen desde túneles de transporte hasta espacios comerciales y recreativos, se presentan como una solución innovadora y necesaria para enfrentar estos desafíos. En este contexto, ciudades como Tokio, Londres y Nueva York han liderado el camino, implementando proyectos subterráneos que no solo optimizan el uso del territorio, sino que también mejoran la calidad de vida de sus habitantes.

En términos de cifras, el mercado de la construcción subterránea ha crecido un 15% en los últimos cinco años, con proyecciones que indican que alcanzará los 200 mil millones de dólares a nivel global para 2025. Este crecimiento se debe, en parte, a la necesidad de crear soluciones de infraestructura resilientes frente al cambio climático. Por ejemplo, el proyecto Crossrail en Londres, que conecta diversas líneas de metro a través de un túnel de 118 kilómetros, no solo ha mejorado la movilidad, sino que también ha revitalizado áreas urbanas adyacentes. A medida que las ciudades continúan enfrentando retos como la escasez de espacio y la necesidad de infraestructura sostenible, las obras subterráneas se consolidan como una tendencia estratégica que promete transformar el paisaje urbano, ofreciendo un futuro más funcional y equilibrado para sus habitantes.