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Domingo, 31 de agosto 2025
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Cables, contrapesos y kilovatios: Radiografía del ascensor contemporáneo

31/08/2025 l Interés General

Desde los sistemas más rudimentarios hasta las soluciones de hoy: Un recorrido por la evolución tecnológica que redefine el movimiento vertical en el Mercosur, con ojo crítico en su huella energética.
Cables, contrapesos y kilovatios: Radiografía del ascensor contemporáneo


           

Pocas máquinas cotidianas tienen un impacto tan silencioso y omnipresente en nuestra vida urbana como el ascensor. Desde que Elisha Otis presentó su freno de seguridad en la Exposición Universal de Nueva York en 1854, la verticalidad de nuestras urbes encontró su motor. En 2025, los rascacielos y edificios de mediana altura en Buenos Aires, São Paulo o Santiago no se conciben sin estos pilares de movilidad. Pero, ¿qué sucede realmente entre el llamado del botón y la apertura de las puertas en el piso deseado? Más allá de la magia aparente, se esconde una orquestación compleja de ingeniería y, crucialmente, una demanda energética considerable.

Retrospectivamente, la evolución del ascensor es un reflejo de la búsqueda humana por desafiar la gravedad. De los primeros sistemas hidráulicos que consumían grandes volúmenes de energía para mover fluidos, pasamos a los sistemas de tracción con cables de acero y contrapesos. Este último, un diseño que a pesar de sus décadas sigue siendo el esqueleto fundamental. Un contrapeso bien dimensionado puede reducir significativamente la energía necesaria para mover la cabina, pues equilibra gran parte de su peso y el de su carga promedio, dejando al motor la tarea de superar el desbalance y la fricción. Es un concepto simple, elegante y sorprendentemente eficaz, pero su implementación moderna es donde radica la verdadera diferencia en el consumo.

Cables, contrapesos y kilovatios: Radiografía del ascensor contemporáneo


           

Los ascensores modernos se desmarcan de sus antecesores principalmente por su inteligencia y eficiencia. El corazón de esta transformación reside en los variadores de frecuencia de voltaje variable (VVVF), que permiten un control preciso de la velocidad y el par del motor. En lugar de arranques y frenados abruptos, que derrochan energía, los VVVF modulan el consumo según la carga y la distancia a recorrer, optimizando cada viaje.

Pero la verdadera estrella en la perspectiva energética son los sistemas regenerativos. Cuando un ascensor desciende con una cabina cargada o asciende con poca gente, el motor puede pasar de consumir a generar energía. Esta energía cinética y potencial, en lugar de disiparse como calor en resistencias, se devuelve a la red eléctrica del edificio, reduciendo el consumo total. Es como si el ascensor se convirtiera en un pequeño generador en ciertos momentos. A esto se suman los motores gearless (sin engranajes), muchos de ellos síncronos de imanes permanentes (PMSM), que son más compactos, silenciosos y, sobre todo, significativamente más eficientes que los antiguos motores con reductoras.

En el ámbito del Mercosur, la adopción de estas tecnologías es palpable. Ciudades como Buenos Aires, Santiago de Chile y São Paulo, con sus densas poblaciones verticales, se han convertido en laboratorios para la implementación de estos sistemas. Aunque la inversión inicial en tecnología VVVF, regenerativa o gearless puede ser mayor, los retornos en eficiencia operativa y reducción de la huella de carbono son incentivos poderosos para desarrolladores y administradores de propiedades. No obstante, la eficiencia no es una solución mágica per se. La optimización energética real en ascensores modernos requiere una planificación integral que contemple desde el diseño del edificio y el flujo de pasajeros, hasta el mantenimiento predictivo y la capacitación de los usuarios. En el fondo, cada pulsación de un botón es un micro-acto de consumo que, multiplicado por millones, exige nuestra atención y una visión más consciente del movimiento vertical en nuestras ciudades.

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