En un entorno boscoso de Uruguay, una pareja construyó una casa que combina criterios de sustentabilidad con un diseño que prioriza el vínculo con la vegetación y el sonido natural del bosque. Alejada de la playa y sin vistas directas al océano, la vivienda apuesta por maximizar la luz natural y apostar a materiales ecofriendly, consolidándose como un ejemplo de vivienda responsable y confortable.
Diseño y construcción integrados al entorno natural
La casa se emplaza en una zona boscosa, evitando la línea de playa para privilegiar el contacto con la vegetación. La estructura presenta un lenguaje industrial con perfiles de hierro negro y amplios ventanales perimetrales que introducen abundante luz natural. Esta configuración genera una continuidad visual entre interior y exterior, enfatizando la sensación de estar inmerso en el paisaje y disminuyendo la necesidad de iluminación artificial durante el día.
Materiales certificados y enfoque ecoambiental
Los cerramientos y el envolvente están compuestos por módulos de madera provenientes de plantaciones forestales certificadas. Estos materiales cumplen rigurosos estándares ambientales y sociales, orientados a minimizar impactos sobre los ecosistemas y promover un uso responsable de los recursos forestales, en contraposición a materiales no certificados.
Interior que refuerza el concepto de refugio
El interior combina un estilo campestre con toques coloniales, utilizando muebles de madera maciza, pisos de parquet rústico y alfombras tradicionales. La paleta minimalista y una iluminación cálida evitan la sobrecarga decorativa, permitiendo que la materialidad y las vistas al bosque sean protagonistas, promoviendo una sensación de refugio cálido y confortable.




