El tejido urbano del barrio de Nueva Córdoba atesora fragmentos de una época dorada de la arquitectura argentina. Entre sus calles se erige una pieza fundamental de 1928, fiel exponente del auge academicista que definió la identidad de la zona a comienzos del siglo pasado. Esta casona de propietarios privados destaca primordialmente por su fachada de símil piedra, un revestimiento característico que emulaba la nobleza y solidez de la piedra natural gracias a la maestría de los artesanos de la época y el uso preciso de morteros cementicios.
Con el paso de las décadas, la falta de mantenimiento continuo y la exposición constante a los agentes ambientales derivaron en un estado de deterioro avanzado. Ante este escenario, el arquitecto José Ignacio Blanco Lenta asumió el desafío de llevar adelante un proyecto de restauración y puesta en valor sobre los 240 m² de la propiedad , bajo la premisa estricta de conservar la autenticidad histórica del inmueble.




El Diagnóstico: Las Heridas del Tiempo
Antes de iniciar cualquier acción sobre la piel del edificio, se realizó un diagnóstico exhaustivo para identificar las patologías críticas que comprometían tanto la estética como la salud estructural de la casona:
Deterioro Superficial: Una severa acumulación de hollín, suciedad atmosférica y depósitos de excremento animal alteraban la lectura original de los materiales.
Infiltraciones y Humedad: La presencia de salitre y humedad ascendente provocó la degradación profunda de los núcleos murarios y el desprendimiento de revoques históricos.
Daño Estructural Leve: Se detectaron grietas y fisuras superficiales ocasionadas por movimientos naturales de asentamiento de la estructura.
Contaminación Visual: Elementos extemporáneos y cableados expuestos distorsionaban la morfología original de la fachada.


El Proceso de Intervención: Técnica y Memoria
El plan de acción se estructuró en cuatro fases rigurosas, combinando la precisión técnica moderna con los métodos constructivos tradicionales de 1928:
1. Limpieza y Saneamiento
El primer paso consistió en el retiro de todos los elementos ajenos a la composición original del edificio. Posteriormente, se procedió a una limpieza profunda de la piel del inmueble para eliminar de manera definitiva los contaminantes acumulados y los microorganismos.
2. Consolidación y Reconstrucción
Se trataron minuciosamente las grietas provocadas por los asentamientos. Paralelamente, se restauraron de forma manual las molduras ornamentales que habían perdido su integridad, devolviendo al edificio la riqueza volumétrica de sus ornamentos originales.
3. Recuperación del Símil Piedra mediante Morteros Artesanales
El núcleo de la puesta en valor residió en la fabricación artesanal de los revestimientos. Respetando las mezclas específicas de la época, se elaboraron morteros diseñados exclusivamente para igualar el color, la textura y la porosidad del símil piedra original, garantizando la fidelidad material.
4. Protección Hidro-repelente Final
Como cierre del proceso, se aplicó una capa protectora invisible de alta calidad. Este tratamiento hidro-repelente garantiza la impermeabilización de la fachada frente a futuras inclemencias ambientales, sin alterar su permeabilidad al vapor, protegiendo el trabajo artesanal a largo plazo.
"La intervención no solo buscó sanar las heridas del tiempo, sino devolverle a Nueva Córdoba un fragmento vivo de su identidad arquitectónica, utilizando la técnica artesanal como puente entre el pasado y el presente."




Ficha Técnica
| Ítem | Detalle |
| Proyecto | Restauración y Puesta en Valor de Vivienda Patrimonial |
| Ubicación | Nueva Córdoba, Córdoba, Argentina |
| Superficie | 240 m² |
| Arquitecto a Cargo | José Ignacio Blanco Lenta (M.P. 15896) |
| Año de Origen del Inmueble | 1928 |





