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La Construcción Argentina Mide Su Consumo Energético en Tiempo Real

31/08/2025 l Tendencias

Cómo la cuantificación de la eficiencia en el proceso de obra se convierte en el nuevo estándar para reducir costos operativos y el impacto ambiental post-entrega.
La Construcción Argentina Mide Su Consumo Energético en Tiempo Real


           

Ya no alcanza con el deseo o la buena intención de construir de forma eficiente; el sector de la construcción en Argentina está dando un paso adelante, exigiendo y aplicando métricas concretas desde el primer ladrillo. Esta no es una moda pasajera, sino una tendencia consolidada que redefine cómo se planifican y ejecutan los proyectos. Para el inversor o futuro propietario, esto se traduce directamente en un alivio tangible para su bolsillo y una mejora sustancial en la calidad de vida. Olvídense de las promesas vagas: lo que se busca ahora es una hoja de ruta numérica clara para el consumo energético de un edificio, incluso antes de que sea habitado, impactando directamente en su valor y en los gastos futuros.

La Construcción Argentina Mide Su Consumo Energético en Tiempo Real


           

Analistas del sector, como los que presenta el último informe de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) junto a universidades líderes, señalan que la eficiencia energética en obra ya no es un agregado, sino un pilar fundamental. Se está migrando de las certificaciones finales a un monitoreo continuo. ¿Qué se mide exactamente? Desde el consumo eléctrico de la maquinaria pesada y la iluminación provisoria, pasando por el uso racional del agua y la gestión de residuos, hasta la verificación *in situ* del rendimiento térmico de envolventes y aberturas mediante termografías y pruebas de hermeticidad. Todo esto, en tiempo real.

El arsenal tecnológico es clave: sensores IoT integrados en la estructura, plataformas de gestión energética que cruzan datos de la obra con modelos BIM (Building Information Modeling), y sistemas predictivos que ajustan consumos. Esto permite detectar desvíos, optimizar recursos y capacitar al personal de forma más efectiva. Por ejemplo, en varios proyectos residenciales en Córdoba y Neuquén, se han implementado programas piloto que muestran reducciones de hasta un 15% en el consumo energético global de la fase de construcción, un dato que antes era difícil de cuantificar con precisión.

Para usted, como futuro comprador o inversor, esto significa una garantía extra. No solo estará adquiriendo una propiedad ‘verde’ por declaración, sino una cuya eficiencia fue validada con números reales durante todo su proceso constructivo. Esto se traduce en facturas de servicios significativamente menores una vez que se mude, un mayor confort térmico sin depender tanto de la climatización artificial y, no menos importante, un valor de reventa superior en un mercado que valora cada vez más los activos energéticamente optimizados. Además, anticipa posibles regulaciones futuras, como las que ya se están discutiendo para CABA sobre etiquetado energético obligatorio en edificios nuevos.

Si bien la inversión inicial en tecnología de monitoreo puede ser un desafío, los estudios demuestran que el retorno es rápido, tanto por el ahorro directo en obra como por el valor añadido al producto final. Estamos presenciando una evolución donde la construcción se vuelve más inteligente, conectada y transparente, marcando el camino hacia un futuro donde cada metro cuadrado se construye con la eficiencia energética en mente, no como una opción, sino como una promesa cuantificable.

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