
31/08/2025 l Interés General
El **acero estructural**, por su alta relación resistencia-peso, sigue siendo un favorito para estructuras que demandan grandes luces, esbeltez y rapidez de montaje. Su capacidad de prefabricación industrializada reduce significativamente los tiempos en obra y permite una alta precisión dimensional. En 2025, vemos una consolidación de los sistemas constructivos en seco, donde el acero es protagonista, optimizando recursos y minimizando residuos. Sin embargo, su vulnerabilidad ante el fuego sin protección adecuada y la volatilidad de los precios internacionales de las materias primas, sumado a la huella energética de su producción, exigen una evaluación económica y ambiental rigurosa. Las proyecciones indican una mayor integración con procesos de fabricación digital y el uso de aceros de mayor resistencia que permiten reducir aún más el tonelaje.
El **hormigón armado**, material omnipresente en la construcción latinoamericana, continúa siendo valorado por su versatilidad, durabilidad intrínseca y excelente resistencia al fuego y a fenómenos sísmicos, especialmente en zonas de alta actividad telúrica. Su inercia térmica contribuye a la eficiencia energética pasiva y su composición permite una amplia gama de soluciones arquitectónicas. La disponibilidad local de sus componentes (cemento, áridos) mitiga riesgos de la cadena de suministro global. No obstante, el peso propio elevado, los tiempos de fraguado y, crucialmente, la significativa huella de carbono asociada a la producción de cemento, son puntos clave de debate. Las tendencias para 2025 apuntan a la masificación de hormigones de ultra alto rendimiento (UHPC) y la incorporación de aditivos y cementos con menores emisiones de CO2, además de la exploración de su potencial en la construcción aditiva (impresión 3D).
Al ponderar la elección, un enfoque productivo demanda analizar variables interconectadas:
1. **Costo Total de Vida Útil:** Más allá del costo inicial de material y mano de obra, considerar mantenimiento, durabilidad y eventual desmantelamiento.
2. **Tiempo de Ejecución:** La prefabricación, común en acero y madera, contrasta con los tiempos de fraguado del hormigón.
3. **Rendimiento y Resiliencia:** Capacidad de carga, comportamiento sísmico, resistencia al fuego y durabilidad frente a condiciones ambientales específicas.
4. **Impacto Ambiental y Social:** Huella de carbono, consumo de recursos, impacto en el entorno local y potencial de reciclaje.
5. **Disponibilidad Regional:** La existencia de proveedores, mano de obra especializada y normativa adaptada es fundamental en Latinoamérica.
Las proyecciones para la arquitectura y construcción en Latinoamérica en los próximos años sugieren una creciente hibridación de materiales, aprovechando las fortalezas de cada uno —por ejemplo, estructuras de hormigón con elementos de madera o acero en luces específicas—. La inteligencia de materiales y la digitalización, a través de herramientas como BIM (Building Information Modeling), serán cruciales para optimizar la selección, permitiendo simulaciones de rendimiento y análisis de ciclo de vida en etapas tempranas del proyecto. En definitiva, no hay un material “superior” universal; la respuesta reside en una profunda comprensión de las necesidades específicas del proyecto, el contexto local y una visión integral que priorice la eficiencia, la resiliencia y la responsabilidad, modelando así el futuro construido de nuestra región.