
31/08/2025 l Tendencias
1. **Marco Normativo:** Si bien Uruguay cuenta con normativas de construcción robustas, la especificidad para estructuras modulares prefabricadas aún está en evolución. Es fundamental trabajar con arquitectos e ingenieros familiarizados con las adaptaciones necesarias para obtener aprobaciones municipales y permisos de obra. Ojo, la homologación de sistemas constructivos es un paso crítico y no siempre inmediato.
2. **Proveedores Certificados:** No todo lo modular es igual. La calidad de los materiales, los procesos de fabricación y los sistemas de unión son críticos. Optar por empresas con trayectoria probada, certificaciones de calidad internacionales y que ofrezcan garantías claras es innegociable. Aquí, la transparencia en el origen de los componentes es vital para la durabilidad y la seguridad estructural a largo plazo.
3. **Logística y Montaje:** El transporte de módulos de gran tamaño y el montaje in situ presentan desafíos logísticos y de seguridad laboral propios. La planificación detallada, el uso de maquinaria adecuada y equipos especializados son cruciales para evitar accidentes y daños a la estructura durante el traslado y la instalación. No subestimes el factor humano en esta etapa.
4. **Resistencia y Mantenimiento:** Aunque Uruguay no es una zona sísmica de alto riesgo, la resistencia a vientos fuertes, la humedad y el salitre (especialmente en zonas costeras) deben ser consideradas en el diseño y los materiales. Un plan de mantenimiento preventivo adecuado es tan importante como en la construcción tradicional para asegurar la vida útil proyectada y evitar sorpresas.
5. **Percepción del Mercado:** Aún existe cierto escepticismo sobre el valor de reventa de propiedades modulares. Es tarea del sector y de los desarrolladores demostrar que estas construcciones pueden igualar e incluso superar la calidad de las tradicionales, respaldando esto con certificaciones y, sin ir más lejos, con diseños atractivos que eviten la estandarización monótona.
Mirando hacia el futuro y comparando con experiencias en otros puntos de Latinoamérica –donde algunos países como Chile o Colombia han avanzado un poco más rápido en la estandarización y aceptación–, Uruguay parece dirigirse hacia un crecimiento sostenido, pero medido. Se proyecta que el sector verá un aumento gradual en proyectos residenciales de gama media y alta, así como en infraestructuras turísticas y comerciales, siempre bajo una lupa que prioriza la seguridad y la integración estética. La clave será la capacidad de los desarrolladores de comunicar el valor intrínseco de estas construcciones y la evolución de los marcos regulatorios para abrazar plenamente este método constructivo.