Moho en Casa: La Batalla por Ambientes Sanos Gana Terreno
31/08/2025 l Interés General
El sector de la construcción en Argentina despliega estrategias integrales para erradicar la humedad, potenciando la salud y el valor de cada propiedad.
Ese persistente invitado indeseado que oscurece las juntas de los azulejos y empaña la frescura de tu hogar es más que una molestia estética. El moho, ese hongo microscópico que prolifera en baños y cocinas, es un dolor de cabeza crónico para miles de argentinos. Desde las viviendas más modernas en Palermo hasta los barrios históricos de Córdoba, la humedad se consolida como el caldo de cultivo perfecto para este inquilino nocivo, impactando no solo la integridad estructural y el valor de las propiedades, sino también la salud respiratoria de sus ocupantes. Pero tranquilos, la buena noticia es que el rubro de la arquitectura y la construcción ya está a la vanguardia, proponiendo soluciones que van más allá de la limpieza superficial.
Los reportes de 2024-2025 del sector indican una clara tendencia: la prevención y el diseño inteligente son la clave. Arquitectos e ingenieros en el país están impulsando proyectos donde la ventilación cobra un rol protagónico. Olvidate de las pequeñas ventanas que apenas ventilan; hablamos de sistemas de extracción forzada eficientes, con sensores de humedad que se activan automáticamente, y diseños de flujo de aire cruzado que garantizan una renovación constante, incluso en espacios reducidos. En cuanto a materiales, la movida es clara. Las placas de yeso resistentes a la humedad (tipo Durlock RH o similar) son ya un estándar en zonas húmedas, y las pinturas con aditivos fungicidas dejan de ser un extra para convertirse en un ítem indispensable. Un dato no menor es la elección de selladores de silicona con base anti-moho, que, aunque parezca un detalle menor, hacen una diferencia abismal en el largo plazo, evitando esas líneas negras tan características en duchas y bachas. La tendencia apunta a integrar soluciones desde la planificación inicial, elevando el costo inicial pero bajando drásticamente el mantenimiento futuro. Para quienes ya tienen el problema encima, la acción debe ser doble: eliminar el moho existente (idealmente con productos específicos o profesionales) y atacar la causa raíz. ¿Una fuga? ¿Aislamiento deficiente? Los estudios de termografía y mediciones de humedad son cada vez más accesibles para identificar estos puntos débiles. La proyección a largo plazo es una clara inversión: un hogar libre de moho no solo es un espacio más saludable y confortable, sino que también protege y potencia su valor de mercado. Los compradores de hoy están mucho más informados y valoran enormemente la sanidad ambiental de una propiedad. La ‘guerra’ contra el moho se gana en el tablero de diseño y con una ejecución impecable, garantizando ambientes duraderos y, sobre todo, respirables para el futuro de nuestras viviendas.