Ante el agravamiento de la erosión costera y temporales por el cambio climático, municipios españoles de la costa mediterránea y atlántica están implementando un enfoque innovador: retirar paseos marítimos y otras infraestructuras para restaurar playas y dunas. Estas intervenciones, ya activas en Tarragona, Pontevedra, Castellón, Girona y Alicante, buscan fortalecer la defensa natural del litoral de manera sostenible y económica.
Recuperación de playas en Tarragona
En Calafell, Tarragona, en 2024 se retiraron alrededor de 800 m² de baldosas y hormigón en la plaza del Mil·lenari, junto al paseo marítimo. Esta intervención eliminó estructuras rígidas que concentraban la energía del oleaje y aceleraban la erosión, logrando una ganancia estimada de 2.000 m³ de arena según estudios de la Universidad de Girona en el marco de los proyectos IMPETUS y DUAL. Por otro lado, en La Pineda, Vilaseca, se remodelan 33.187 m² del frente marítimo para eliminar una parte de la carretera y restaurar dunas, financiado con parte de los 8,4 millones de euros asignados por el Ministerio para la Transición Ecológica.
Renaturalización y ampliación de playas en Vigo
En Vigo, en la playa de Samil, se está demolido el antiguo paseo marítimo construido en los años setenta para reconstruirlo 30 metros tierra adentro con un presupuesto cercano a los cuatro millones de euros. Esta intervención duplica la anchura útil de la playa hasta 60 metros y sustituye el muro rígido por un perfil suave de arena, sobre el que se apoya un nuevo paseo de 12 metros de ancho, integrado en un sector arbolado y utilizando materiales ecológicos.
Estrategias ambientales complementarias
Estas obras se complementan con acciones de renaturalización, como el traslado de arenas desde zonas excedentarias a déficit en Calafell, acotación de áreas para favorecer la formación de dunas, instalación de barreras eólicas e implantación de vegetación autóctona. Además, los municipios han reducido prácticas de mantenimiento intensivo propias de espacios urbanos que afectaban negativamente el ecosistema playa-duna, lo que ha permitido una recuperación gradual de la fauna bentónica.




