El mercado de inmuebles usados en Buenos Aires funciona distinto al de unidades a estrenar o venta en pozo, según un análisis de la broker inmobiliaria Soledad Balayan. Mientras en el auge de los créditos UVA de 2016/18 el usado lideró las operaciones por su facilidad de escrituración, en este segmento el vendedor no siempre acepta el valor de mercado que le propone el corredor, aun...
Contexto del proyecto
El mercado de inmuebles usados en Buenos Aires funciona distinto al de unidades a estrenar o venta en pozo, según un análisis de la broker inmobiliaria Soledad Balayan. Mientras en el auge de los créditos UVA de 2016/18 el usado lideró las operaciones por su facilidad de escrituración, en este segmento el vendedor no siempre acepta el valor de mercado que le propone el corredor, aun con datos que lo respalden.
Según Balayan, hay factores ajenos a las características del inmueble que condicionan el precio pretendido. Entre ellos, el valor de compra original (nominal y ajustado a la inflación de Estados Unidos, en dólares), que establece un piso difícil de perforar salvo necesidad urgente de liquidez.
Alcance de la obra
También pesa el apego emocional: cada propiedad usada tiene una historia, y si esa historia es positiva, el componente afectivo eleva el precio pretendido por encima del valor de mercado. A esto se suma el costo de oportunidad del proyecto futuro, la presión del entorno social y las expectativas del vendedor sobre la evolución de precios.
Otro punto es que el mercado argentino es mayormente de dueños, sin hipotecas, a diferencia de otros países, por la falta histórica de crédito hipotecario, aunque varios bancos relanzaron líneas en el último tiempo.
Impacto esperado
Respecto de los tiempos, una venta normal a precio de mercado, sin cepo y con estabilidad cambiaria, demora en promedio entre cuatro y cinco meses en Buenos Aires, aunque varía según la tipología del inmueble: a mayor demanda, más cerca de ese rango se ubica el plazo de venta.


