La funcionalidad y la experiencia de habitar ganan terreno frente al impacto visual en el diseño de edificios, según el análisis de un arquitecto difundido en una nota de opinión. El autor, director de Arquitectura de Grupo Uno en Uno, sostiene que buena parte de la arquitectura contemporánea quedó atrapada en una carrera por fachadas llamativas y renders espectaculares, mientras la inteligencia artificial permite generar proyectos...
Contexto del proyecto
La funcionalidad y la experiencia de habitar ganan terreno frente al impacto visual en el diseño de edificios, según el análisis de un arquitecto difundido en una nota de opinión. El autor, director de Arquitectura de Grupo Uno en Uno, sostiene que buena parte de la arquitectura contemporánea quedó atrapada en una carrera por fachadas llamativas y renders espectaculares, mientras la inteligencia artificial permite generar proyectos en segundos.
Según plantea, la función real de la arquitectura es resolver la vida cotidiana de quienes habitan los edificios. Un proyecto puede convertirse en ícono urbano, pero si tiene circulaciones incómodas o espacios mal aprovechados, pierde vigencia rápidamente.
Alcance de la obra
El texto señala que las tendencias globales del mercado inmobiliario post pandemia instalaron conceptos como flexibilidad, bienestar, iluminación natural, eficiencia energética, espacios exteriores y ambientes multifuncionales como factores centrales en las decisiones de compra. Los compradores ya no evalúan solo ubicación o metros cuadrados, sino viviendas que acompañen una forma de vivir más dinámica.
Este cambio también modifica el rol de los desarrolladores inmobiliarios, que según el autor ya no pueden limitarse a ofrecer amenities tradicionales, sino que deben construir propuestas con identidad y sentido de pertenencia.
Impacto esperado
Respecto de la inteligencia artificial, el arquitecto afirma que continuará transformando el proceso de diseño, automatizando cálculos y optimizando tiempos, pero sostiene que la conversación entre el arquitecto y quien encarga un proyecto sigue siendo un ejercicio exclusivamente humano, imposible de reemplazar por un algoritmo.



