Jorge, un madrileño de 43 años, dejó atrás trabajos en hostelería, almacenes y automoción para empezar de cero como aprendiz de fontanero en la empresa Fonta Madrid. En una entrevista para el canal de YouTube Sector Oficios Podcast, describió el volumen de trabajo que recibe a diario el mercado residencial: ‘Hay una demanda tremenda de fontaneros porque es de los pocos sectores donde falta personal cualificado’....
Contexto del proyecto
Jorge, un madrileño de 43 años, dejó atrás trabajos en hostelería, almacenes y automoción para empezar de cero como aprendiz de fontanero en la empresa Fonta Madrid. En una entrevista para el canal de YouTube Sector Oficios Podcast, describió el volumen de trabajo que recibe a diario el mercado residencial: ‘Hay una demanda tremenda de fontaneros porque es de los pocos sectores donde falta personal cualificado’.
Según explicó, las averías domésticas no admiten demora, lo que mantiene ocupada a la profesión de forma constante. ‘El agua es muy escandalosa y necesaria; cuando la gente tiene una fuga o unas humedades te llama para que vayas volando’, señaló sobre la urgencia que exige la clientela.
Alcance de la obra
A diferencia de los trabajos de obra nueva, más mecanizados, las reformas en viviendas particulares requieren resolver imprevistos variados, algo que Jorge destaca como parte del aprendizaje diario bajo el fregadero con la herramienta adecuada.
Aunque comenzó cobrando el Salario Mínimo Interprofesional, valora el margen de crecimiento del oficio: ‘A mí la frase de es lo que hay nunca me ha gustado; si le pones ganas, este oficio te cambia la vida’, afirmó.
Impacto esperado
Antes de dar el salto, encadenó empleos temporales en multinacionales y almacenes, donde sentía falta de proyección: ‘En las empresas tan grandes al final eres un número y cuando bajan los picos de producción sobras’, lamentó. Tras quedarse en el paro, decidió aprender el oficio junto a su amigo Santi. Sobre la edad, fue contundente: ‘A un tío de 40 años le quedan 25 de curro por delante’.
El fontanero también remarcó la estabilidad laboral del sector frente al avance de la automatización, al considerar que la intervención directa en averías requiere manos expertas que ningún robot podrá reemplazar.



