La crisis habitacional en Chile exige abordar el acceso a la vivienda desde múltiples dimensiones, entre ellas las estrategias que las familias desarrollan para resolver sus necesidades. En ese contexto, la autoconstrucción asistida aparece como una alternativa que, bajo condiciones adecuadas, podría contribuir a generar viviendas más seguras y de mejor calidad, según plantea Déficit Cero.
El rol de Déficit Cero y su vínculo con la industria
Déficit Cero es una corporación sin fines de lucro surgida de una alianza entre Techo-Chile y la Cámara Chila de la Construcción, dedicada a la incidencia en políticas públicas de vivienda y ciudad. Su objetivo es que todas las familias en Chile accedan a una vivienda digna y a un entorno urbano adecuado, articulando a actores de la sociedad civil, el sector privado, la academia y el Estado. Sebastián Bowen, director ejecutivo de la organización, señala que la alianza con la construcción ha permitido crear un lenguaje común entre la política pública, las necesidades sociales y la factibilidad técnica y económica de los proyectos.
Avances y desafíos de la política habitacional en 2026
De acuerdo al último reporte de Déficit Cero, al 30 de julio hay un avance del 3,5% con 13.957 unidades terminadas, y para cumplir la meta del PIVU se requiere pasar de un ritmo promedio actual de 3.489 entregas mensuales a 8.333 viviendas al mes. Bowen advierte que se necesita acelerar la producción, resolver presiones financieras y dar certeza operativa a empresas, municipios, inversionistas, familias y comités. Para lograrlo, plantea especificar la contribución de cada programa, la gestión de suelo y las condiciones de cada iniciativa propuesta.




