España necesita aumentar su ritmo de construcción ante la escasez de viviendas y la demanda de nuevas infraestructuras. Sin embargo, los problemas que han frenado las obras en los últimos meses seguirán presentes hasta el cierre de 2026. La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) anticipa un último trimestre con ‘sabor agridulce’: existe trabajo por hacer y una fuerte necesidad de inversión, pero el sector enfrenta...
Contexto del proyecto
España necesita aumentar su ritmo de construcción ante la escasez de viviendas y la demanda de nuevas infraestructuras. Sin embargo, los problemas que han frenado las obras en los últimos meses seguirán presentes hasta el cierre de 2026.
La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) anticipa un último trimestre con ‘sabor agridulce’: existe trabajo por hacer y una fuerte necesidad de inversión, pero el sector enfrenta dificultades para responder a esa demanda.
Alcance de la obra
‘Persiste una necesidad muy importante de actividad constructora’, explicó el presidente de la CNC, quien advirtió que esa necesidad convive con problemas que siguen sin resolverse.
Uno de los principales obstáculos está en la contratación pública. La subida de costes complica la ejecución de proyectos y estrecha el margen de las constructoras, ya que los materiales, la energía y otros gastos pueden encarecerse mientras avanzan los trabajos, aunque las condiciones económicas del contrato ya estén fijadas. La patronal reclama un mecanismo eficaz para revisar precios y evitar que esta situación siga ‘lastrando la actividad’.
Impacto esperado
A esto se suma la dificultad para poner nuevo suelo en el mercado. Tener terrenos disponibles no implica poder construir de inmediato: antes deben completarse los trámites urbanísticos y los permisos correspondientes. La CNC señala el bloqueo de la Ley del Suelo como un factor que retrasa las nuevas promociones, ya que la norma daría más seguridad a los planes urbanísticos y permitiría corregir errores formales sin paralizar los procesos.
El tercer freno es la falta de mano de obra: las constructoras necesitan alrededor de 700.000 trabajadores cualificados. Según la patronal, se trata de un ‘problema estructural’ que afecta a todo el sector y limita su capacidad de responder a la demanda de vivienda e infraestructuras del país.




