En Argentina, la arquitectura parásita surge como una estrategia innovadora para ampliar y transformar viviendas preexistentes sin necesidad de demolerlas. Basada en principios de ligereza, reversibilidad y respeto material, esta modalidad permite crear nuevas estructuras que conviven en armonía con las originales. Distintos proyectos residenciales en Buenos Aires ilustran cómo esta tendencia se aplica en la práctica.
Concepto y principios de la arquitectura parásita
La arquitectura parásita consiste en la incorporación de nuevas estructuras que se apoyan y dialogan con construcciones existentes, sin reemplazarlas. Inspirada en sistemas tradicionales orientales como el Ishibadate, este enfoque se caracteriza por la precisión del apoyo, la liviandad de las intervenciones, la reversibilidad y una honestidad en el uso de materiales. Su objetivo es enriquecer la obra original sin anularla, generando nuevas formas que conviven armónicamente con lo preexistente.
Proyectos destacados en Buenos Aires
Cuatro intervenciones emblemáticas desarrolladas en Buenos Aires demuestran este método: 1. En el barrio 3 de Febrero, una ampliación de 36 m2 sobre una estructura previa combina color, planos inclinados y vacíos para crear continuidad espacial. 2. El PH Loreto, en Colegiales, revitaliza una vivienda de mediados del siglo XX con estructura liviana de steel frame y elementos de madera recuperada que contrastan con la mampostería original. 3. El PH Larralde en Saavedra reorganiza una casa chorizo con un patio central y suma un volumen liviano en terraza, separado de la fachada para generar un espacio intermedio. 4. En Villa Urquiza, el PH Aizpuruá traslada el dormitorio a una planta alta mediante una envolvente de chapa acanalada blanca, liberando el nivel inferior y mejorando iluminación y ventilación.
Impacto y futuro de esta estrategia arquitectónica
La arquitectura parásita representa una solución sustentable y estética para la ampliación de viviendas existentes, particularmente en contextos urbanos donde la demolición implica mayores costos y desafíos. Al facilitar la coexistencia entre lo antiguo y lo nuevo, favorece la conservación de la memoria arquitectónica y ofrece alternativas funcionales que responden a necesidades actuales. Se prevé que esta modalidad continúe ganando terreno en proyectos residenciales y urbanos en Argentina.


