Un estudio realizado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), junto a Aapresid, Movimiento CREA y la Sociedad Rural Argentina, evidenció el estado crítico de la red vial terciaria en el sudeste de Buenos Aires y la Cuenca del Salado. La mayoría de los productores agropecuarios consultados manifestó severas deficiencias en los caminos rurales, con importantes repercusiones en la actividad productiva.
Condiciones deplorables de la red vial terciaria
El relevamiento indica que el 79% de los productores y profesionales agropecuarios encuestados calificaron los caminos rurales como 'malos' o 'muy malos'. Además, el 75% afirmó que estas vías no son transitables durante todo el año. Los problemas más recurrentes incluyen la presencia masiva de pozos en las calzadas, reportada por el 68%, y deformaciones en la superficie, señaladas por el 82%. A esto se suma la señalización vial inadecuada o inexistente, evidenciada también por el 82% de los consultados.
Impacto económico y logístico en el sector agropecuario
El deterioro de las vías rurales genera un incremento aproximado del 10% en los costos logísticos para los productores. El 68% de los encuestados reconoció haber sufrido pérdidas económicas concretas debido a demoras o imposibilidad para retirar producción de los campos. Además, el informe advirtió que el mal estado de los caminos incrementa el consumo de combustible entre un 20% y 30%, y reduce la vida útil de los neumáticos, aumentando aún más los gastos asociados a la producción.
Desafíos y propuestas para la gestión vial
Argentina cuenta con 500.000 kilómetros de caminos rurales, que representan el 82% de la red vial total del país y son clave para la producción agropecuaria y la conectividad rural. Sin embargo, su mantenimiento ha sido históricamente marginal en las políticas públicas. En este contexto, el 70% de los productores consultados subrayó la importancia de una coordinación efectiva entre municipios y sector productivo. Asimismo, siete de cada diez manifestaron disposición para participar en esquemas de gestión público-privada que permitan mejorar la asignación de recursos y optimizar el mantenimiento de esta red esencial.


